jueves, 28 de noviembre de 2024

Historia del botijo

 

Un botijo es una vasija de barro cocido que se usa para refrescar agua. Tiene una base redonda y un vientre abultado que se estrecha en la parte superior donde se encuentra el asidero por el que se agarra el botijo. A un lado del asa se encuentra la boca por la que se procede al llenado mientras que, en el lado opuesto se halla el pitorro o pitón por el que se desliza el chorro de agua al beber de él. 
El funcionamiento del botijo es muy sencillo: se basa en la refrigeración por evaporación. El botijo está hecho de un material muy poroso. El agua del interior se filtra por los poros de la arcilla y, en contacto con el ambiente seco exterior característico del clima mediterráneo, se evapora por esos minúsculos agujeros (capilaridad). Para pasar al estado gaseoso, el agua necesita energía (calor) y puede tomarla del ambiente, pero también del líquido que queda en el interior, bajando así su temperatura. A este fenómeno se le conoce como efecto botijo. 
La historia del botijo se remonta a las antiguas culturas mesopotámicas, donde se encontraron los primeros restos de recipientes con formas similares a los actuales. Los periodos de su máximo esplendor fueron la Edad del Bronce en el Mediterráneo y la Grecia helenística en donde se utilizó como artículo ornamental. Su decadencia se inicia en la segunda mitad del siglo XX con la aparición de los frigoríficos domésticos. En España, donde su uso ha sido tradicional, se sigue manteniendo como elemento ornamental.
Como ya sabemos, el botijo es un invento que ya casi nadie usa. Incluso, algunos niños no lo han visto nunca ni saben lo que es.
Los inventores fueron las personas que vivieron en la Prehistoria, se cree que los del Neolítico. Los primeros botijos fueron huevos de avestruz para las personas mayores, los huevos de codorniz para los niños y los huevos de pájaro para los bebés. Para distinguirlos, los pintaban cada uno a su gusto con la sangre de los animales que cazaban.


(Más de Historia)

Enrique IV - La tragedia del impotente = Castilla

 

Como «displástico eunucoide con reacción acromegálica» ha diagnosticado a Enrique IV de Castilla el doctor Marañón, basándose en las descripciones que de ese rey hicieron en aquella época cronistas como Alonso de Palencia, Enríquez del Castillo y Hernando del Pulgar. También, el mismo doctor, tuvo ocasión en 1947 de examinar cuidadosamente los huesos y el cráneo de aquel desgraciado rey.
Respecto al más grave problema que siempre ha planteado el Impotente, su paternidad o no de la princesa llamada «la Beltraneja», la conclusión a que ha llegado Marañón es que don Enrique padecía una impotencia temporal u ocasional, pudiendo haber sido, por tanto, padre de la hija que su esposa Juana de Portugal dio a luz. Con esto, el sensato e ilustrado doctor ha hecho justicia mediante el uso de la ciencia a aquel pobre rey, a quien en vida y aun después de muerto casi todos han denigrado.
No fue la Beltraneja, sin embargo, el único hijo que engendró este rey. Antes de ella, la reina aparentemente había quedado embarazada y el hijo, de haber nacido, hubiera sido un varón. Pero lo perdió debido a un trágico accidente. Parece ser que la reina Juana usaba para suavizar su pelo un líquido muy eficaz, invento de un portugués, pero que era muy inflamable. Un día, cuando estaba la reina junto a la ventana de su recámara, secando su pelo al sol, con el calor de éste ardió su cabello, y se hubiera abrasado de no haber sido por sus damas, que acudieron presurosas a ayudarla. Pero el susto fue enorme, y como consecuencia la reina abortó aquella misma noche.
En contra de lo que muchos pensaban, Enrique era de espíritu bondadoso y odiaba la violencia y la guerra. Se cuenta que, estando a punto de emprender una batalla, su antiguo ayo, ahora obispo de Cuenca, don Lope Barrientos, lo vio vacilar sobre si dar o no la orden de ataque. Con energía Barrientos le expuso la necesidad que tenía de combatir para no perder el trono. Le respondió el rey: «Los que no habéis de pelear, padre obispo, ni poner las manos en las armas, sois muy pródigos de las vidas ajenas. Bien parece que no son vuestros hijos los que han de entrar en la pelea, ni vos costaron mucho de criar.» No se libró la batalla en aquella ocasión, pues el rey envió un mensaje al marqués de Villena diciéndole «que convenía se viesen y hablasen». Sin embargo, de estas conversaciones no salió bien parado el honor del monarca, ya que tuvo que acceder para mantener el trono prácticamente a todo lo que le pidieron.
De tanta miseria y de tanto problema se vino a librar Enrique sólo con la muerte, que le acaeció el 11 de diciembre de 1474, a los cincuenta años de edad.

(Leyendas y anécdotas de la Historia de España – Fco. Xavier Tapia)

La extraña energía de Montserrat (Barcelona)

 

Para muchos es una montaña mágica y no es de extrañar si atendemos a la multitud de leyendas que concentra, no muy lejos de Barcelona capital. 
Se cuenta que Hitler buscó en sus cuevas el Santo Grial y que la energía que emana favorece el fenómeno OVNI. También se relatan historias sobre las desapariciones sin resolver que allí han tenido lugar en los últimos 50 años y que, en algún caso, incluyen episodios paranormales. 
Además está la famosa leyenda de la Virgen de Montserrat, 'La Moreneta', y sus apariciones hasta que se encontró su talla.

Guía del Ocio

El peregrino perdido - O Cebreiro (León)

 

Caminaba a Santiago, un Peregrino Alemán. Era uno de esos cortos días de invierno, de bajas y espesas brumas , que caen sobre el estrecho valle del Valcarce.
Perdido el Camino, el peregrino deambula sin orientación. El canto de un Pastor, le guió al Camino y le llevo al Santo Grial (O Cebreiro). En la zona del Valcarce y O Cebreiro, existen las canciones populares, que repiten el estribillo: Aylayla, Aylayla, Aylayla, Ayla ....letra inventada.
Wagner, nos recuerda este episodio en Parsifal.
En O Cebreiro hay una placa que nos recuerda el acontecimiento y en la Faba un Albergue de una asociación Alemana.

La hechicera Kundry - Aragón

 

Es una hechicera, condenada a vagar eternamente por la tierra, en castigo por haberse burlado de Cristo, cuando éste subía al monte del “Golgota” para ser crucificado.
 Así mismo, ésta hechicera hizo caer maldiciones sobre el monasterio y monte de “Monsalvat”, pues es aquí donde se encontraba el “Santo Grial”, que utilizó Cristo en su última cena antes de morir.
Según dice la leyenda…un caballero llamado Titurel, de la localidad de San Juan de la Peña de Aragón, conserva la lanza de “Longinos” que atravesó el costado de Cristo y aún guarda la copa que contenía la sangre emanada de su cuerpo. Las maldiciones de la hechicera Kundry y sus seguidores no dejaban que dicha sangre obrara los milagros que beneficiaban a toda persona.
Al final, un héroe llamado Parsifal, con la lanza de Longinos logra terminar con el hechizo de Kundry.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

Los Pasadizos de Benacantil - Alicante

 

El Castillo de Santa Bárbara, que corona el monte Benacantil, es una cuna casi inagotable de historias que, reales o no, engrosan la relación de leyendas urbanas alicantinas. Una de ellas se refiere a la existencia, desde tiempos ancestrales, de unos pasadizos que atraviesan el macizo de lado a lado, que los moros pobladores supuestamente construyeron para asegurarse una huida segura por la clandestinidad de sus túneles.
Por supuesto, estos túneles no aparecen en ningún plano de la fortaleza, por antiguo que sea. No se sabe si esta falta de documentación se debe a la inexistencia de los mismos o a la poca conveniencia estratégica de plasmar sobre un papel secretos con un cariz militar, pero estos pasillos, de haber existido, seguro que habrían sido un baluarte para sus constructores.
Según cuentan los más viejos por la zona del Raval Roig, barrio situado a los pies del castillo y la montaña, estos pasos secretos, pensados para un hipotético escape llegada una situación de emergencia en lo alto del fuerte, tendrían varias salidas. Éstas, además, podrían haber prestado su último servicio en tiempos de la Guerra Civil.
La primera de ellas, en dirección noroeste, conectaría el de Santa Bárbara con algún punto indeterminado del monte Tossal, que actualmente ocupa el castillo de San Fernando. Otro de ellos, quizá el que más conversaciones ha generado, se dirigía directamente a la playa del Cocó, en el extremo este de El Postiguet, donde se dice que siempre había una barca esperando para formar parte de la fuga. La última, aseguran algunos testimonios, habría conectado una de las salas principales de la fortaleza con la iglesia de Santa María, que hasta la conquista era la Mezquita Mayor.
Realidad o ficción, estos túneles, si realmente estuvieron ahí, seguro que sirvieron de gran ayuda a quienes los conocían en profundidad. Hoy en día, si las historias son ciertas, tan solo unos centímetros de tapia de hormigón separan el aldo de la fantasiosa idealización y el de la empírica demostración.

Alicante en la mochila

Las campanas del hospicio - Córdoba


Mucha es la fama que tuvo en Córdoba el Beato Francisco de Posadas, fundador del monasterio de Scala Coeli y preocupado siempre por los más desfavorecidos. La fama le llegó antes de muerto, siendo enterrado en secreto durante la noche ante el temor de que el populacho se desbordara y tratara de coger alguna reliquia.
Entre los muchos milagros que se le atribuyen, cuentan que una noche las campanas de un hospicio (que el mismo fundara) comenzaron a repicar. Los monjes, alarmados, se levantaron por ver qué ocurría, mas nada encontraron fuera de lo normal. Volvieron pues a sus celdas y olvidaron el suceso. Pasado un tiempo, tuvieron noticia de que unos ladrones que habían sido detenidos. Entre otros crímenes, confesaron haber entrado en la capilla del hospicio para robar, y haber tenido que huir, pues algún fraile dio la alarma haciendo sonar las campanas. Los frailes, conocido el suceso, se miraron extrañados, pues ninguno había subido aquella noche al campanario. No sabiendo encontrar otra explicación, se arrodillaron dando gracias al beato por el milagro que había hecho.

Cordobapedia 

lunes, 25 de noviembre de 2024

Culbillas y Balaitús = Aragón


Cuenta la leyenda que Anayet y Arafita eran tal vez los dioses más pobres de la montaña, les habían despojado de sus pinares y abetales, ni siquiera fresas o chordones poseían, hasta sus ganados escasearon y sus senderos se convirtieron en paso de contrabandistas.
Anayet y Arafita eran pobres pero trabajadores y honrados, poco les importaba que los otros dioses los despreciaran porque ellos en su pobreza eran felices. Es más, tenían un tesoro que por nada cambiarían: una hija preciosa, la diosa Culibillas a la que el cielo dotó de todas las bellezas y cualidades entre las que destacaban el candor y su hermosura. Nada quería saber de las pretensiones de los dioses pirenaicos.
Sus mejores afectos eran sin duda hacia los corderillos que competían en blancura con los inmensos heleros y glaciales que rompían el verdor de sus montañas .Y más aún amaba a las humildes y trabajadoras hormigas blancas que durante el verano continuaban blanqueando la montaña, hasta el punto que Culibillas la bautizó con el nombre de Formigal.
La tranquila paz se acabo el día que Balaitus se enamoró ardientemente de Culibillas.
Balaitus era el revés de la medalla: fuerte, poderoso, temido por todos, nadie se oponía jamás a sus deseos. El amasaba las terribles tormentas del Pirineo y forjaba los rayos capaces de destruir todo lo que le apeteciera. Violento como ninguno, cuando se enfadaba hacía correr sus carros por encima de las nubes, haciendo estremecer hasta los cimientos de las montañas.
¿Cómo iba a ser feliz Culibillas con ese dios? Naturalmente, lo rechazó como a todos los demás que la habían pretendido, pero en mal momento ya que era la primera vez que a Balaitus lo rechazaban, así que este juró raptarla. Anayet y Arafita temían sus furores pero, ¿qué podían hacer los pobres por defender a su hija?
En tres zancadas dicen que se presentó Balaitus ante Culibillas decidido a cumplir su propósito. Las montañas estaban atónitas, sin atreverse a defender a la hermosa y desgraciada diosa. Balaitus era el Zeus de aquel Olimpo. Y dice la leyenda que entonces Culibillas, al verse perdida, gritó: ¡A mí las hormigas!
A millares acudieron de todos los sitios las hormigas blancas las cuales empezaron a cubrir a Culibillas ante los ojos de Balaitus que, horrorizado, emprendió la huida.
Culibillas, en el colmo de la amistad y el agradecimiento, se clavó un puñal en el pecho para guardar dentro, junto a su corazón, todas las hormigas: es el forau de Peña Foratata.
Y cuentan, que los que suben al Forau de la Peña pueden oír claramente los latidos de Culibilla, la diosa agradecida.
Y aseguran también que en Formigal, desde entonces, ya no hay hormigas blancas: todas las tiene ella.

Valle de Tena

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Las tres Sorores = Huesca

 

Las Tres Sorores o Treserols, lo componen los Picos de Monte Perdido (3.355 m), Cilindro de Marboré(3.328 m), y Añisclo (3.263 m) llamado también, este último, Soum de Ramond.
Vivimos en una tierra de leyendas, de echo si existe una comarca donde abundan las leyendas esta es el Sobrarbe. Estas montañas y valles son escenarios de historias y leyendas desde hace mucho tiempo. Existen varias versiones fantásticas sobre el macizo de las Tres Sorores. Aquí una de ellas:
El significado del nombre de Tres Serols (tres hermanas en fabla aragonesa) se debe a lo siguiente:
Cuenta una leyenda que en el siglo V, el caudillo de los visigodos, Eurico, decide con sus huestes realizar una incursión en los pueblos del Pirineo. Al llegar a una aldea, y en medio de la refriega, se da el caso que tres hermanas celtíberas y cristianas, huérfanas de madre, iban a casarse ese mismo día, pero las hermas logran esconderse de los soldados visigodos, mientras que su padre y sus novios son hechos prisioneros.
Cuando una vez retiradas las tropas invasoras regresan a la aldea, no ven más que muerte y destrucción, pero encuentran entre unos arbustos a un jefe visigodo gravemente herido al que ofrecen cuidados y curas bajo la promesa de que liberará a sus familiares y novios.
Cuando el visigodo está ya curado lo llevan a su campamento, donde en un principio las hermanas son recibidas cordialmente pero, transcurridos los días y recordando al soldado su compromiso, éste les dice que sus novios, previa renuncia de fe, se han casado con tres godas y que ahora están en una misión que les ha encomendado el propio Eurico. Las jóvenes se quedan consternadas-
Pasa el tiempo, y mermado el dolor cuando una de las hermanas acuerda casarse con el visigodo que salvaron y las otras con sendos guerreros. Para ello tienen que renunciar previamente a la fe cristiana, cosa que hacen.
En la noche de bodas, de repente, y en medio de un terrorífico resplandor, a cada una de ellas se les aparece el espectro de su propio padre recriminándoles su conducta, y las tres hermanas huyen despavoridas del campamento visigodo.
Invadidas por la culpa, y los remordimientos, deciden instalarse de penitentes en tres barracas a espaldas del Monte Perdido.
Los tres prisioneros que fueron sus novios, en represalia por su abandono, al final son ahorcados, mientras que al mismo tiempo una terrible avalancha de nieve sepulta las chozas de las tres desdichadas hermanas con ellas dentro, y un espantoso terremoto levanta, sobre ese lugar que ocupan, tres imponentes montes: las Tres Sorores, como recuerdo para todos los que los vieren, de aquella triple apostasía e infidelidad

Paisajes de Ordesa

sábado, 16 de noviembre de 2024

La Sirenuca de Castro Urdiales (Cantabria)

 

Es famosa en toda Cantabria la leyenda de la Sirenuca de Castro Urdiales. Esta leyenda nos cuenta la historia de una hermosa joven castreña de ojos azules que todos los días acudía a mariscar a la playa. Elegía para ello los lugares más apartados y peligrosos del acantilado, donde había mayor cantidad de pesca y donde nadie más se atrevía a ir, y mientras trabajaba cantaba al ritmo de las olas y a veces se miraba en su pequeño espejo de nácar. Todos los días regresaba a su casa cantando, contenta con la cantidad de marisco recogido. Mientras, en casa, su madre esperaba con honda preocupación el regreso de su hija, conocedora del peligro que corría. Era por ello que cada día la reprendía para que mariscara con los demás y no lo hiciera en los acantilados. Pero los consejos de la madre eran desoídos por la hija, que seguía acudiendo a los acantilados, a pesar de ser consciente del peligro que corría. 
Un día, al regresar la joven, la madre volvió a reprenderla duramente y, en un momento de nervios, la maldijo diciendo: ¡Así permita el Dios del Cielo que te vuelvas pez! 
Al día siguiente, la joven regresó al trabajo y volvió a subir al acantilado. Fue entonces cuando de su bolsillo cayó el espejo de nácar. Intentó buscarlo con la mirada y al inclinarse, perdió el equilibrio y cayó al mar. Pese a lo agitadas que estaban en ese momento las aguas, la joven nadó con facilidad hasta alcanzar las rocas. Intentó subirse a ellas pero no pudo. Descubrió entonces que sus piernas habían sido sustituidas por una larga cola. Se había convertido en una sirena. Era el castigo por desobedecer los consejos de su madre. 
A partir de entonces, la sirena avisaba a con sus cantos los marineros, en los días de espesa niebla y por la noche, de la cercanía de los peligrosos acantilados. Aquella sirena fue muy conocida por todos los marineros del lugar. Hasta que un día, mientras un marinero pescaba noto como en su red había quedado atrapado un gran pez. Tiró con toda su fuerza hasta conseguir subirla a su barca. Vio entonces con sorpresa que el pez tenía cuerpo de mujer y larga cola en lugar de piernas. Adivinó que era la sirena que avisaba a los marineros en los días de tormenta. Quedó prendado de su belleza, hasta el punto que no pudo evitar besarla en los labios. Entonces, la sirena abrió sus azules ojos y se convirtió de nuevo en mujer.  El pescador la llevó a tierra y le pidió que se casara con él. Ella, feliz por haber recobrado su condición humana, aceptó su ofrecimiento. 
Pero la muchacha no era feliz. Añoraba el tiempo en que era completamente libre en el mar, jugando con las olas y acompañándolas con su canto. Era por ello que todos los días acudía a los acantilados a pasar largas horas mirando el mar, cantando al ritmo de las olas. Un día, vio que un objeto que se encontraba bajo las piedras brillaba a la luz del sol. Las apartó y descubrió su espejo de nácar. Miró en él su cabellera rubia, sus ojos azules y sus entristecidos ojos. Se acordó entonces de aquel día que lo perdió mientras mariscaba. Entonces cayó al suelo y, sorprendida, vio como sus piernas volvían a convertirla de nuevo en una sirena, siendo arrastrada por las olas hacia el mar adentro, donde la joven recobró su libertad.  Dicen algunos que su esposo, triste y desesperado por la desaparición de su esposa, se suicidó arrojándose desde lo más alto del acantilado. Desde entonces, en los días de bruma y tormenta, un dulce canto avisa a los barcos de la cercanía de los acantilados. 

La calle de la Pierna - Córdoba


Cuentan que en aquella casa (número 4 de la calle de la Pierna, actual calle Barroso) vivía una joven que no solamente pasaba el día en la ventana indagando la vida de sus vecinos, sino que muchas noches hacía lo mismo, acarreándose el odio de todos los que tal conducta sabían.
Una noche puesta en su sitio de costumbre, vio venir de hacia la parroquia dos filas de luces alumbrando un féretro que ocupaba el centro. Ya cerca, arrimóse a la reja uno de los acompañantes y le rogó le guardase el cirio que llevaba en la mano para recogerlo al día siguiente, por no serle posible seguir a causa de encontrarse enfermo. Accedió aquélla a la petición y después de tomar el cirio su curiosidad le hizo preguntar el nombre del que llevaban a enterrar, oyendo con asombro que el desconocido pronunció el de ella, cuya sorpresa le hizo dar un grito y caer desmayada. Cuando volvió en sí aún apretaba en la mano la canilla de un muerto en que la vela se le había convertido. Añaden que no sólo quedó curada de su mala costumbre, sino que se colocó la pierna en el sitio que aún vemos en memoria de este suceso.

Córdobapedia

La piedra mágica de Ordovés = Huesca

 

Ordovés es un pequeño pueblo situado en la Guargera, en el Serrablo, casi deshabitado como toda la veintena de núcleos que componen este valle.
Aquí en Ordovés en una casa, se guarda celosamente una de las piezas más misteriosas de todo el Pirineo, “La Piedra de Ordovés”. A decir verdad nadie sabe de qué está compuesta, ni tampoco su origen. Cuentan las lenguas que proviene de un reptil o de alguna magia esotérica. Prodigiosa, de color ámbar, le tuvieron que poner un fino alambre alrededor para que nadie intentara romperla. Es una tradición de toda la comarca, e incluso en la Jacetania y Valle de Tena, recurrir al agua pasada por la piedra para remediar cualquier inflamación producida por las picaduras de avispa, víbora, alacrán… cualquier picadura es aliviada. La solución sirve tanto para personas como para animales.
Era y es costumbre guardar en casa una botella con agua de la piedra, las gentes las guardan incluso por años, ya que dicen que sus propiedades no se pasan.

Magia de Huesca

viernes, 15 de noviembre de 2024

Leyenda de Gratal y Guara = Huesca

 


Cuenta la leyenda que Gratal y Gabardiella eran dos amantes que se habían enamorado pese a las constantes prohibiciones del padre de Gabardiella. El viejo Gabardón tenía también otra hija, la bellísima Gabarda, que vivía en los Monegros. Ambos, Gratal y Gabardiella, estaban unidos por el mismo macizo montañoso. Gabardón acudió a su amigo Guara para que le ayudara a separar a la feliz pareja. Y así lo hizo.
Un día empuñó un enorme bastón,  se acercó a ellos y partió en dos lo que hasta entonces sólo había sido una misma montaña. Los enamorados se separaron para siempre y en el hueco dejado por el violento impacto comenzó a manar el río. 
Gratal clamó venganza y la cumplió tiempo después. Una noche que Guara dormía alzó su propio picacho y lo hundió con fuerza en su cuerpo. Del corazón del gigante dormido comenzaron a desprenderse por la ladera del pico de Guara lo que se conoce como Las Pedreras. 
Dicen que las consecuencias de aquella afrenta son todavía visibles hoy: Si se observa atentamente el perfil de la sierra de Guara cuando se llega a Huesca desde Zaragoza se distinguirá la figura del gigante tumbado (o muerto). Desde Siétamo también es identificable. Fraginete es la cabeza, el pico de Guara es el pecho y el Cabezón de Guara serían las rodillas.
La historia de Gratal y Guara ha fomentado los relatos más legendarios que se conozcan. Lo que el curso del Flumen labró pacientemente durante millones de años fue también para otros la estocada vertical de Roldán con su espada. Pero la literatura local, picaresca aragonesa, ha ido mucho más lejos. El popular personaje de Braulio Foz, Pedro Saputo, relató que el caballo de Roldán, saltó de Gratal a Guara y por obra de un maleficio perdió sus  genitales, que flotando sobre el Flumen fueron a parar a las costas de África. Allí fueron tragados por la tierra y creció una planta que fue comida por una yegua en celo. Quedó preñada y parió tres caballos de color blanco, negro y morado que eran más veloces que el viento.
A 15 kilómetros de Huesca capital en dirección Norte (N-330). Tras pasar Apiés, tomar un desvío a Santa Eulalia de la Peña. Una pista conduce al collado de San Miguel, donde hay que dejar el coche. Desde allí, un camino nos lleva a la peña (Salto de Roldán). Se sube a la cumbre por unas escaleras en unos 30 minutos.

Pirineos Digital

Leyenda de la ternera descabezada - Córdoba

 


A la calle del Caño se refiere una de las tradiciones más inverosímiles con que nos han asustado cuando niños. Se decía que todas las noches cuando la gente estaba recogida salía de aquel caño una ternerilla descabezada que recorría el barrio dando bramidos, tanto, que algunas personas habían muerto de susto al oírla. Nos contaban que una joven salió tan mala que dedicó su vida a las mayores deshonestidades, al par que tenía a su madre el trato más censurable, maltratándola de palabras y obras, hasta que ésta un día, desesperada, le dijo que ojalá hubiera parido una bestia cualquiera que no una hija tan infame, acompañando esto con tantas blasfemias y maldiciones que la Providencia, queriendo castigar a ambas, convirtió a la hija en ternera.
La madre en este apuro, sin saber qué hacerse, esperó a que aquélla se durmiera y le cortó la cabeza, arrojándola después en aquel caño, de donde salía todas las noches a purgar lo mucho que había pecado durante su corta vida. Algunos añaden que llevaba una túnica blanca, lo que la hacía más imponente.
Tan ridícula patraña debió caer en gracia, cuando, aunque con diferente historia, eran varias las ternerillas descabezadas que había en Córdoba, puesto que tenemos noticias de tres, y creemos que a aquel paso no iba a quedar un agujero por donde no saliese alguna, y sin embargo de ser un absurdo tan grande, estaba tan arraigada esta creencia que no hace mucho tiempo nos contó un sereno de aquel distrito que al cantar la hora en la calle del Caño oyó un aullido que le asustó, acordándose de lo que le habían contado. Volviose atrás dos veces, pero a la tercera, avergonzado de su miedo, siguió adelante repitiendo la hora y oyendo el mismo aullido, hasta que cerca del caño encontró un perro, en quien su voz hacía tal efecto que enseguida aullaba, gracia que le costó la vida, porque el sereno, de coraje, lo atravesó con el chuzo

Cordobapedia 

Leyenda del Convento de las Carboneras - Madrid

 

Leyendas de conventos o conventos con leyendas, según se prefiera. En la recóndita plaza del Conde de Miranda hay un convento conocido por el de las «carboneras». Su verdadero nombre es convento del Corpus Cristi pero es más conocido popularmente por las «carhoneras», porque, según una leyenda, en una carbonera Tue hallado un cuadro de la Inmaculada, cuadro que se venera desde entonces en el recinto.
Una segunda leyenda gira en torno a Beatriz Ramírez de Mendoza, fundadora del convento quien, después de muerta, se dice que volvía cada noche para ocupar su lugar en el refectorio para rezar el rosario con las monjas. 
Leyendas aparte, este convento tenía una costumbre muy curiosa: cada vez que una monja moría, en el lugar donde ella comía se colocaba una calavera y un paño negro en vez de una servilleta. También se colocaban los platos que le correspondía comer, comida
que se regalaba luego a un pobre que pasara por allí.

Curiosidades de Madrid - Isabel Gea

La cueva del cerdo - Calamonte (Badajoz)

 

Hace ya muchos años, en la Sierra de la Moneda, situada cerca de Calamonte, mientras un pastor se encontraba dando de pacer a sus cabras se topó con una cueva en la que jamás había reparado. Era una oquedad muy profunda y oscura que no dejaba ver su final, además desde su interior salía un aire muy frío.
El cabrero decidió informar a las autoridades del pueblo, y un grupo de personas se presentaron frente a la gruta. En un principio pensaron entrar en ella pero debido a la estrechez de la boca, lo oscuro que se encontraba y ese aire tan frío lo consideraron demasiado arriesgado. En cambio decidieron introducir un pequeño cerdo para conocer el recorrido de la cueva y ver por donde saldría. Pasaron los días y el cerdo no aparecía, por lo desistieron de encontrarlo y lo dieron por muerto en su interior.
Unos meses más tardes y, para asombro de todos, un cerdo de similares características apareció junto al Lago de Proserpina en Mérida. Se encontraba vivo, pero su cuerpo presentaba una gran cantidad de magulladuras y no tenía ojos, hay quien piensa que sus órganos oculares podrían haber sido devorados por los mosquitos o murciélagos que habitarían en el interior del pasadizo o cueva.
Actualmente nadie parece conocer exactamente donde se encuentra esta cueva, pero… ¿Existió realmente un subterráneo que conectó la Sierra de la Moneda con el Pantano de Proserpina? 

Extremadura Misteriosa 

domingo, 10 de noviembre de 2024

La torre de los Encantados = Barcelona

Sobre un cerro, muy cerca de Caldas de Estrac, se levanta la torre de los Encantados. Cuéntanse, acerca de esta torre de los Encantados, diversas leyendas. Una de ellas es la de una muchacha pobre, nacida en una de las más humildes casas del pueblo, que desapareció, sin que nadie pudiera descubrir su paradero.

Los padres, desesperados, la lloraban ya como una muerta, cuando un buen día volvió a su casa, llevando con ella grandes riquezas en joyas, oro y piedras preciosas.


Contó entonces que una tarde estaba sentada al pie del cerro de la torre de los Encantados, cuando vio acercarse a ella un águila enorme. Quiso huir; mas no pudo. El águila se le acercó, la cogió con sus garras con todo cuidado, como si procurara no hacerle daño, y la llevó al interior de la torre de los Encantados.


Una vez allí, el águila convirtióse en un apuesto joven, que la saludó cortésmente y le dijo que estaba en ese lugar encantado por las malas artes de un mago que había querido separarlo de su adorada No podía salir del castillo tal como entonces era, o sea con su figura primitiva, ya que, en el momento en que lo intentaba, se convertía en águila. Este encantamiento debía durar hasta que una virgen quisiera permanecer por su propia voluntad en el castillo, esperando que viniera una paloma blanca que la besaría en la cara. Cuando esto sucediera, él volvería a su forma humana y podría reunirse con su amada Conformóse la joven y quedóse en la torre de los Encantados donde nada le faltaba.


Unos geniecillos arreglaban todos los días la casa, por las mañanas, y preparaban suculentas comidas. El águila venía de vez en cuando a su ventana para preguntarle si carecía de algo, y todos los días encontraba junto a su lecho un nuevo obsequio que añadir a los muchos que constantemente recibía.

Así pasaron muchas semanas, hasta que una mañana, al amanecer, cuando lla joven recostada en un diván contemplando cómo el sol iba surirgiendo a lo lejos, por entre las aguas del mar, entró por la ventana de la torre una paloma blanca, que empezó a revolotear. Inmediamente apareció el águila, que, con los ojos brillantes como dos carbones, contemplaba las evoluciones de la paloma. Ésta, después de revolotear por la habitación, acercóse al diván y, posándose sobre el hombro de la joven, aplicó su pico en su mejilla y al monento el águila convirtióse en el joven al que la joven había visto el primer día, y la paloma, en una hermosa doncella rubia.

-Colmaron de riquezas a la moza pobre y la dejaron que volviera a casa de sus padres. Ellos estaban ya libres del encantamiento del mago y podían casase cuando quisieran.


Esto es lo que la joven contó y una de las leyendas que más se cuJentan de la torre de los Encantados.


Vicente García de Diego 






sábado, 9 de noviembre de 2024

Las sirenas extremeñas

 

Si alguien piensa que Extremadura no tiene sirenas por no tener mar se equivoca. Extremadura es la región con más kilómetros de costa (dulce, eso si) de España, y nuestra mitología está repleta de preciosas mujeres con cola de pez que embrujan con su melodiosa voz y sus largos cabellos a los incautos que osan acercarse a sus territorios acuáticos.
Y no solo tenemos sirenas, sino que tenemos a la madre de todas las sirenas. Que digo a la madre… ¡a la abuela de todas ellas! Porque 2000 años a.C.  alguien  vio una en el Tajo. O la soñó. Y la dibujó. Y aún se conserva esa pintura rupestre en una covacha de las escarpadas rocas de lo que hoy es un Parque Natural. Es la Sirena de Monfragüe.  
Y fíjense si tendremos sirenas en Extremadura que hasta una comarca recibe el nombre de una de ellas, porque cuenta la leyenda que La Serena se llama así por una bella criatura mitológica que nadaba a sus anchas por estas tierras.
Villanueva de la Serena, según afirma la leyenda, recibe el nombre de una deformación de “Villanueva de la Sirena”. Y es que al parecer, un ejemplar de esta bella criatura vivía en los remansos del río, junto al castillo de la Encomienda, antes árabe Mojáfar y también llamado de Castilnovo.
Destaca en ella, como en toda sirena que se precie, el atractivo que su hermosa voz ejerce sobre quienes, en el silencio de las noches apacibles, tienen ocasión de oírla cantar acompañándose de algún instrumento. Antonio Agadez afirma que esta criatura tiene:
“cuerpo de diosa, cara de luna, tez de alabastro, verdes los ojos, las manos blancas…voz melodiosa y andar de reina que cautivaba a los más garridos mozos, entre ellos un conde de Castilnovo, que atraídos por sus encantos, y hechizados ante la imagen que mostraba el espejo de las aguas, morían de amor”.
Aún puede verla, quien quiera, en el escudo que se encuentra en el ayuntamiento y en la estatua que, como símbolo de la ciudad, se erige entre el agua y el cielo en  el parque de la Constitución.
Otra que tal canta es la Sirena de Usagre, conocida como La Cantamora, bella agarena enamorada del consabido cristiano al que su padre, alcaide de la fortaleza, ordena dar muerte. La desdichada se arroja entonces a la fuente de La Luna, se abren las aguas y se tragan a la bella mora, que desde entonces se ve convertida en sirena y condenada a emerger de la piedra  cada  noche de San Blas, cuando el agua del manantial sirve de espejo a la luna,  y acicalarse en la fuente entonando dulces canciones, mientras peina sus cabellos con peines de plata, marfil y coral.
Pero La Cantamora no está sola. Dos toros negros la acompañan en su salida anual, y se asegura que quien la ve, muere indefectiblemente.
Y si alguien piensa que es difícil que una sirena viva en una fuente, que no se extrañe, porque la de Usagre no es la única. Cristóbal Cansado y Antonio Gómez recogen testimonios en Talavera la Real que afirman que en la Fuente Vieja o Fuente del Caballo,  vivía una hermosa sirena, que salía al caer la tarde  a cantar.
Incluso había campesinos que agradecidos, por que la sirena les había regado sus huertas durante la noche, le dejaban en el brocal de la fuente pescado para que se alimentara. Y comprobaban a la mañana siguiente que sólo quedaban las espinas.
Los lugareños aún recuerdan como las mujeres embarazadas, acudían todos los días, al atardecer, “a tirarle la piedra a la sirena”. Y aún en los años cuarenta y cincuenta era frecuente que niños y niñas se acercaran a la fuente, cuando el sol comenzaba a esconderse, para intentar vislumbrar a la sirena.
Desconozco el origen de la sirena talaverana, pero es bien sabido que la maldición es la forma más fácil de convertirse en medio pez, y por encima de todas las maldiciones está la que realiza una madre. Eso fue lo que le ocurrió a la sirena de Garrovillas.
Afirma Moisés Marcos de Sande que una joven del pueblo fue condenada por su madre a permanecer en el agua, transformada en pez, por “un quítame allá esos novios”. La antaño casquivana joven emerge aún hoy en las claras noches de luna a la superficie, con hermosa cabeza, cuerpo de escamas y cola de pez, atrayendo a los pescadores que se precipitan a las aguas atraídos por su belleza, pereciendo ahogados.
Nadando hacia el norte llegamos a Las Hurdes, donde según cuenta Flores del Manzano,  una mañana de San Juan  se apareció una “serena” en el Charco Hoyón, en el término de Caminomorisco, del que se dice que comunica con el mar.
La Dama se peina y canta, y con su voz melodiosa hechiza a un pastor que la contempla. La “serena” se vuelve, increpando al desdichado:

Como ya me descubriste
Tienes los dias contados
Que soy la mitad mujer
Y soy la mitad pescado 

En el momento en que pronuncia estas palabras, se produce una tremenda explosión, y lo que era un simple arroyo se convierte en un río caudaloso y torrencial que arrampla con todo lo que encuentra a su paso.
Sin salir de la comarca, pero adentrándonos en los inicios del siglo XX se habla sin parar de la extraña sirena que se deja ver en las cercanías del poblado de Aceitunilla, conocida como “La sirena de la Pesga”, mucho menos romántica pero más enigmática que todas las anteriores.
 Iker Jiménez localiza y entrevista a finales del siglo XX al hijo de un observador de excepción  de esta enigmática criatura, Pedro Martín, quien, a mediados de los años treinta se la encuentra de bruces mientras se baña en laguna de La Madroñosa.
Al nadar hacia la orilla nota un escalofrío que lo deja medio paralizado. Saliendo al exterior, a unos diez metros de donde se encuentra, aparece una criatura semejante a un anfibio de color cenizo con aletas a medio formar y una larga cola gruesa que se mueve  de izquierda a derecha sumergida en las cristalinas aguas.
A Pedro se le hiela la sangre cuando observa que el extraño ser tiene una cara humana totalmente deformada, muy plana, “pero con mirada triste de persona en ese cuerpo de animal”.Fue el último avistamiento de un ser que muchos juraron haber visto desde el año 1920 en las aguas de la zona.
 No debería extrañarnos, porque ya en 1850 el exagerado de Borrow, en “La Biblia de España”, declaraba refiriéndose a Las Hurdes:

“No hay tierra tan fascinante como esta. Tiene sus secretos y sus misterios. Muchos son los que se perdieron en ella y no ha vuelto a saberse nada de su paradero. Existen profundas lagunas habitadas por monstruos…” 

No era para tanto, pero el encanto de lo secreto no lo ha perdido. Como las sirenas extremeñas.

(Hoy)

EL HOMBRE PEZ DE LA LAGUNA DE LA MADROÑOSA - ACEITUNILLA (Cáceres)

 

En plenas Hurdes, concretamente cerca de la alquería de Aceitunilla nos encontramos una laguna conocida como “La Madroñosa”, en aquel lago, a mediados de los años 30 del pasado siglo Pedro Martín vivió una experiencia que cambiaría su vida para siempre.
Según le contó su hijo a Iker Jiménez, cierto día Pedro se encontraba bañándose plácidamente en la laguna, nadaba hacia la orilla cuando pudo observar un extraño pez gigante sumergido bajo él lo que le hizo acelerar el ritmo para salir cuando antes. No hizo nada más que llegar a la orilla y dirigir su vista hacia la laguna, en aquel momento un escalofrío recorrió todo su cuerpo: a unos diez metros de él una extraña criatura gigante de aspecto similar a una sirena, nadaba superficialmente realizando movimientos en zigzag. Se mantuvo unos segundos observando a aquella enigmático ser, el cual describió como un anfibio gigantesco de unos diez metros, color grisáceo, con aletas que parecían estar a medio formar y una larga cola gruesa, pero sin duda lo que más le impacto a Pedro fue su rostro, pues el anfibio tenía una cara con grandes similitudes a un rostro humano pero totalmente deformado, muy plano y con la mirada de una persona que se encuentra muy triste.
"A mi padre se le heló la sangre cuando vio una cara humana totalmente deformada, muy plana, pero con mirada triste de persona en aquel cuerpo de animal”

Extremadura Misteriosa 

Ifach - El peñón que surgió el mar

 

Hace mucho tiempo, en el fondo marino en torno a la costa de Calpe habitaba una
numerosa colonia de sirenas, quienes plácidamente nadaban en las cristalinas aguas del lugar, repletas de coral y de multitud de peces de mil colores. Sus quehaceres diarios no consistían en más que recorrer el fondo marino, buscar los mejores bancos de peces y, entre todas, ahuyentarlos hacia la costa para que, sin escapatoria, cayeran en las famélicas redes de los pescadores calpinos. Y eso hacían: ayudaban a los marineros de Calpe a que tuvieran siempre una abundante pesca y, en compensación, estos no las hostigaban ni las molestaban lo más mínimo.
Pero un día apareció, por las aguas del lugar, un irascible y malvado genio que constantemente las acosaba y las perseguía, sin dejarles un segundo de descanso y, por supuesto, impidiendo que realizasen su rutina diaria: ayudar a los pescadores. En poco  tiempo su problema no solo sería el genio malvado, sino también los pescadores, quienes comenzarían a perseguirlas para pedir explicaciones y, quién sabe, tal vez capturarlas.
Desesperadas y sin querer abandonar el que era su hogar, el fondo marino de Calpe, se afanaron las sirenas en pedir ayuda al dios de los mares, Neptuno. No tardó este en oír la llamada de auxilio y, sin demora alguna, envió al lugar a uno de sus mejores genios, un genio benigno que tal pavor causó en su enemigo, el que acosaba a las sirenas, que intentó salir este huyendo a toda prisa del mar y, sin terminar de emerger, allí quedó petrificado, formando el actual peñón de Ifach.
Actualmente, los días que el peñón amanece envuelto en la niebla, cuentan que es el genio malvado intentando escapar de su maldición, pero los primeros rayos de sol siempre consiguen disipar la bruma. También dicen que, quien logre presenciar esto, será feliz para siempre.
¿Quién sabe? Sea como sea, seguro que un amanecer con el peñón de Ifach como escenario no tiene precio.

Sendas y Leyendas.

Túnel entre Medina Azahara y la Mezquita - Córdoba

 

Desde siempre en Córdoba se ha hablado de la existencia de un túnel subterráneo que comunica la ciudad palatina de Medina Azahara con la Mezquita. Dicho túnel, según marca la leyenda, aún no ha sido descubierto, y por él accedía el califa directamente a caballo a la Mezquita para sus rezos diarios.
La existencia de este paso secreto es más que improblable pero su difusión por el boca a boca ha hecho que muchos cordobeses lo cuenten como historia verídica a los visitantes de la ciudad.

Cordobapedia 

La sangre del Alcázar - Sevilla

  En Los Reales Alcázares de Sevilla, se encuentra la "Sala de los Azulejos".  Cuenta la leyenda que el Rey Don Pedro I llamado el...