jueves, 30 de enero de 2025

El puente del Martinete

 En época lejana, cuando aún dominaban los moros en gran parte de nuestra patria, unos cristianos se defendían valerosamente desde el castillo de Molina. En las cuevas y guari- das próximas habitaba una partida de moros salteadores, que con frecuencia llegaban hasta las aldeas cristianas, saqueaban las casas y se apoderaban de cuanto caía en sus manos. Allí cerca había una herrería donde los cristianos forjaban el mineral de hierro que extraían de unos yacimientos situados a corta distancia.

Nunca habían atacado los moros a los habitantes de la «<ferrería>> ni el trabajo de forja había sido interrumpido ante ninguna lucha.


Un día, como se sintiera enfermo Ad-Adulha-Atnin, jefe de las patrullas moras, al pasar cerca de la herrería, llamó en ella El puente del Martinete pidiendo ayuda. Fue recibido con toda clase de atenciones por parte de los cristianos, invitándole a pasar a calentarse y reaccionar junto al fuego. Ignorando su presencia allí, entró en el aposento la hija del jefe de la herrería, la más bella mujer que el moro viera en su vida. Admirado quedó de la beldad, sin acertar a separar sus ojos de aquel rostro, hasta que ella sintiendo quemarle la mirada del árabe, pidió permiso para retirarse. Pasado un rato, el moro, ya aliviado, se despidió, agradeciendo los favores, y se fue a su guarida.


Allí reunió a su gente y dio orden de robar aquella misma noche a la maravillosa muchacha. En efecto, mientras todos dormían descuidados, la partida mora penetró en la herrería y se apoderó de la joven.

Los cristianos de la herrería, con el padre y el novio de la muchacha a la cabeza, se organizaron rápidamente y, jurando vengarse, salieron en su persecución; llegados a las cuevas, penetraron con ímpetu en la del jefe, rescataron a la muchacha y cogieron prisionero al moro. Se lo llevaron a la herrería y allí le ataron sobre un yunque, y al bajar el enorme martillo, fue horriblemente triturado.

En seguida se apostaron en el puente, en el centro de cuyo arco colocaron  gran cantidad de pólvora.


Hacía falta un voluntario para prenderle fuego, y se ofreció el novio. En el momento en que los moros volvían a atravesar el puente, el sereno mozo, con la tea en la mano prendió la pólvora y volaron los sillares del puente, mezclados con los restos de los salteadores.


Vicente García de Diego 





martes, 21 de enero de 2025

El caimán de la Fuensanta - Córdoba


Una de las leyendas más extendidas cuenta que en una ocasión hubo una crecida en el río Guadalquivir y la abundancia de agua trajo un temible caimán que llegó a sembrar el pánico entre la población cordobesa y entre las cercanas huertas. El animal acechaba a sus desprevenidas víctimas, las destrozaba y luego desaparecía en los cañaverales cercanos. Cuando sentía hambre volvía a actuar y de esta forma tenía sobrecogida e impotente a la población hasta que un disminuido físico, un cojo, decidió acabar con el problema.
Se cuenta que, después de estudiar el comportamiento del caimán, lo acechó y lo esperó en un árbol con su muleta y un pan abogado. El pan despertó la glotonería del animal que inmediatamente abrió la boca para engullirlo, momento que aprovechó nuestro héroe para apearse del árbol y clavar el filo de su muleta en la garganta del animal, que disecó y colocó como exvoto. Otra forma de la leyenda habla de que el héroe no fue el cojo sino un condenado a muerte a quien se le ofreció el indulto si acababa con el terrible animal que tenía en jaque a la población.
Desde entonces, durante la celebración de la Velá de la Fuensanta, es costumbre acudir al templo y ver el cuerpo disecado del caimán.

(Córdobapedia)

Gala Placidia

 

Gala Placidia nació en 388, siendo hija del emperador Teodosio I y de su segunda esposa Gala, hermanastra por tanto de Honorio y Arcadio. Fue testigo y protagonista de importantes eventos a lo largo de su vida, vivió en un periodo terriblemente turbulento marcado por importantes invasiones bárbaras y numerosas rebeldías internas.
Excepcional mujer que llegó a ser hija, nieta, hermana, esposa, madre y tía de emperadores. Gala Placidia fue tomada como rehén por Alarico, rey de los visigodos, durante el ataque a Roma (408-410), casándose en el año 414 con su hijo Ataúlfo, el cual había sucedido a Alarico después de su muerte. Tras una boda al estilo visigodo en Narbona, Ataúlfo y Placidia se refugiaron en Barcino (Hispania) huyendo de las tropas de Constancio. Muerto también Ataúlfo (415), fue devuelta a los romanos mediante el pago previo de 600.000 medidas de trigo.
En 417 el general Constancio la tomó como esposa, ya que el emperador Honorio así lo dispuso. Constancio fue declarado Augusto ese eii 421 y aunque morilla pocos meses después, Placidia le había dado, en el año 419, un descendiente que llegaría a ser el futuro emperador de Occidente Valentiniano III. Dos años antes, en 417, habían tenido una hija, Justa Grata Honoria.
Después de enviudar por segunda vez y enemistada con Honorio, Placidia viajó a Constantinopla con su hijo (423), la corte de Teodosio II era sin duda más segura. Muerto sin descendencia el emperador de Occidente Honorio (423), surgió en Roma el usurpador Juan (Iohannes), pero el emperador de Oriente envió un ejército para restablecer el orden dinástico, Juan fue capturado y ejecutado. Valentiniano
III regresó de inmediato con su madre a Roma, en donde fue nombrado emperador (octubre 425).
Gala Placidia se hizo cargo de la regencia durante la minoría de edad de su hijo (425-437), retirándose después a la vida privada para dedicarse a obras religiosas. En 450 falleció de muerte natural, siendo sepultada en Ravenna, junto a su hermano Honorio y su esposo Constancio.

(Tesorillo.com)

La minoría de uno

 


En una sesión memorable del Parlamento, las minorías se levantaron a hablar para exponer su opinión respecto del asunto que se discutía. Cada uno de los jefes al hacer uso de la palabra invariablemente comenzaba su oración en estos o parecidos términos:

—Esta minoría que representa el sentir de la opinión pública...

—Esta minoría que...

Cuando tocó el turno al señor Nocedal, con gran aparato y énfasis, comenzó su discurso:

—Esta minoría... que soy yo solo.

Sabido es que en la época de Nocedal no había más diputado integrista que él.

Carlos Fisas 

Los siete Niños de Ecija (Sevilla)


Los siete niños de Écija fue una cuadrilla de bandoleros españoles, activa en las proximidades de Écija (Sevilla) entre 1814 y 1818.
Iniciaron sus aventuras en 1808 como una guerrilla patriótica formada para luchar contra las huestes del invasor Napoleón de la que generó la cuadrilla de bandoleros. Bajo el mando del bravo capitán Luis de Vargas, se constituyó la primera banda compuesta, efectivamente, por siete "niños", que por diferentes motivos fueron muy perseguidos por la justicia: Juan Palomo, Satanás, Malafacha, Cándido, El Cencerro y Tragabuches. Se suponía que la integraban siempre siete bandidos, que se renovaban a medida que alguno de sus miembros moría o caía preso. Llegaron a dominar la carretera general de Andalucía, entre Sevilla y Córdoba; pero en julio de 1817 mediante un edicto se inició una campaña contra ellos, y en el curso de un año y medio fueron capturados siete, pero ninguno figuraba en el edicto, tres eran de Écija y los restantes de los alrededores.
Fueron ejecutados la mayor parte de los apresados entre los que figuraba Fray Antonio de Legama, a quien se dio garrote en Sevilla y el ecijano Francisco Huertas, un bandolero de la nobleza a cuya ejecución asistieron todas las autoridades del pueblo, incluido el obispo.
De sus jefes son conocidos Pablo de Aroca, alias ojitos, que consiguió escapar a la justicia, y Juan Palomo.

(Wikipedia)

Juan Palomo - Yo me lo guiso y yo me lo como = Córdoba

 


No todos los pueblos pueden presumir de poseer una hermosa leyenda o historia misteriosa que se palpa en el ambiente de sus calles y entre sus casas. No todos los pueblos tienen el don inmenso y singular de llevar grabado en su memoria popular la imagen de un romántico y altruista bandolero: Juan Palomo, que, según cuenta la voz del pueblo tuvo su cuartel general dentro de Fuente la Lancha y -siempre según la leyenda- desde allí dirigía sus hazañas y escaramuzas con la justicia.
Corría el siglo XIX y la entrada de Napoleón en España levantó a muchos patriotas que iniciaron una soberbia resistencia al descomunal y bárbaro ejército de Francia. En Andalucía, a diferencia de otras regiones de nuestro país, surgió la mítica figura del bandolero héroe romántico y legendario, cautivador, que casi siempre tenía un origen familiar humilde y pobre, y gozaba de un carácter altruista y valeroso. Esta castiza figura del bandolero, a caballo entre la historia y la leyenda popular, ha inspirado bellísimas páginas literarias y multitud de películas que sería imposible enumerar en breves líneas.
Juan Palomo, según narración popular, fue gran amigo de José María el Tempranillo. Tenía como case de operaciones y, a la vez, como estancia la “Casa Grande”: hermosísima casona ubicada en el corazón de Fuente la Lancha, a pocos metros de la parroquia de Santa Catalina. Esta casa, aunque en la actualidad se encuentra dividida y transformada, en otro tiempo gozó de una excepcional solera arquitectónica. Espesos muros y hondas estancias, arcos robustos, y una muy espaciosa cámara -llena de habitaciones- hacían de la Casa Grande un edificio hercúleo y atractivo.
Son múltiples las leyendas que se ciernan en torno a la vieja y hermosa casona ya, desgraciadamente, desparecida, según los lugareños La Casa Grande posee hondas galerías, donde estaban las cuadras, que sirvieron a Juan Palomo para depositar las joyas y dineros robados a los franceses; por otra parte, las habitaciones que había en la cámara servían como cárceles a los ilustres personajes por los que Juan Palomo pedía sustanciosas recompensas. Otras muchas leyendas e historias, en torno a Juan Palomo y la Casa Grande, circulan de boca en boca por el lugar: una de ellas asegura que el pozo de la Casa Grande posee una inmensa galería que comunica con el río Guadamatilla -situado a escasos kilómetros del pueblo-, y, a través de ella, escapaba Juan Palomo cuando era sorprendido en su refugio.
En los pueblos cercanos a Fuente la Lancha, la leyenda de Juan Palomo aún sigue suscitando gran interés entre las gentes que, normalmente, entienden la figura del apuesto y altruista bandolero como si estuviera a medio camino entre la realidad y la leyenda. Y quizá ese difícil equilibrio entre lo realista y lo legendario es lo que concede a la figura de Juan Palomo la inevitable y, a todas luces, categoría de mito. Por eso, cuando cualquier viajero se adentra en las silenciosas callejuelas, amorosamente soleadas, de Fuente la Lancha, respira un inefable perfume de leyenda y misterio, de hondísima mansedumbre, que le hace reflexionar sobre la jugosa historia que han de saber aquellas centenarias paredes, llenas de musgo y luz, que vigilan, como inmóviles sombras legendarias, desde cualquier rincón, desde cualquier humilde fachada.
Y algo después, una vez, el viajero, ciertamente impresionado por la atmósfera que respira, va y pregunta por la historia del pueblo y alguien le cuenta la leyenda de Juan Palomo: él se da cuenta de que algo mágico flota en aquel ambiente, algo bello e inexplicable, infinitamente atractivo para él: el legendario aroma de un pueblo interesante y peculiar, Fuente la Lancha, que por tener no se privó de poseer en su historia particular la imagen cálida y romántica, literaria, misteriosa, del bandido Juan Palomo.


(Córdobapedia)

domingo, 19 de enero de 2025

El Santo Grial en León

 

Pese a que es considerado por la historiografía más ortodoxa como una leyenda histórico-religiosa, lo cierto es que la búsqueda e intento de identificación de esta reliquia, del supuesto vaso de la Última Cena de Cristo donde José de Arimatea recogió la sangre de aquel tras la crucifixión, ha sido una constante a lo largo de los siglos que ni siquiera nuestra ultratecnológica centuria ha frenado.
Y es en dicha búsqueda en donde se circunscribe una de las teorías anteriormente señaladas, la del Cáliz de León. Como escribíamos, Torres y Ortega presentaban en su libro una teoría según la cual la Colegiata de San Isidoro de León conserva una pieza de orfebrería conocida como el cáliz de doña Urraca, el cual, despojado de ornamentos que fueron sumados al original con el paso de los siglos, se correspondería con el Cáliz Sagrado. Para ello, los autores se basan en una investigación realizada por el Doctor en Filología árabe Gustavo Turienzo, que a partir de dos manuscritos árabes hallados en El Cairo, asegura que el vaso original fue donado en 1054 por el califa fatimí al emir de la taifa de Denia, quien a su vez lo regaló a Fernando I el Magno poco antes de convertirse este en rey de León. A partir de este hecho los autores presentan una argumentación que parte de diferentes textos árabes que acaban encontrando el origen del Cáliz en el tiempo, la geografía y las circunstancias en que la tradición señala que predicó Jesús de Nazaret.

Errores importantes
Pues ahora el arabista, traductor e investigador del CSIC Luis Molina ha publicado un artículo en Revista de Libros en que califica toda esa argumentación como una simple "invención" de Torres y Ortega. Y utiliza dicho término al considerar que existen errores importantes tanto en las traducciones de los textos árabes, como en la datación de los hechos descritos y en una falta de rigor científico:“no es más que una retahíla de datos conocidos de antiguo que no aportan la menor prueba consistente –en realidad, ni siquiera inconsistente–, y de continuos recursos al salto en el vacío argumentativo que se apoya en conclusiones difusas introducidas por expresiones del tipo ‘es probable’. ‘es improbable’, etc”. Asimismo, asegura que los llamados Pergaminos del Cairo en que se sustenta la teoría no han sido sometidos a un análisis científico, pericial y caligráfico y que “la credibilidad que les concedo es –y en esto no estoy solo– nula”.
La polémica, por supuesto, no ha hecho más que empezar. No han tardado los autores de Los reyes del grial en defender su postura y atacar la visión de Luis Molina. Según Margarita Torres, la argumentación contraria a su investigación ha surgido al hilo de la película Onyx, los reyes del Grial, que está en proceso de grabación y se centra en el periplo de la copa romana desde Jerusalén hasta San Isidoro. “Es la opinión de una persona, no de una institución”, resalta. De lo que no hay duda es de que, siglos después, el misterio del Grial sigue más vivo que nunca. Un misterio tan grande que ni tan siquiera el Nuevo Testamento hace referencia específica al mismo, más allá de la describir cómo Jesús bebió de la copa y la compartió con sus discípulos. 

Historia de Iberia Vieja

El castigo de la abeja

Después de que Dios concluyera la creación de los animales y de decidir cual sería el lugar de cada uno en la tierra, aún quiso regalarles u...