lunes, 30 de diciembre de 2024

Leyenda de la mano muerta = Tarragona

 Cuenta la leyenda que en el Monasterio de Santes Creus había dos monjes. Eran dos viejos amigos y se querían, como se quieren los antiguos religiosos en los conventos. Haciéndose viejos el uno y el otro, hicieron un pacto amistoso y cristiano de que el primero que muriera ofrecería oraciones y sufragios por el otro, y rezaría un responso diaria encima de su tumba.

La muerte, que no se olvida nunca ni llega tarde para ninguno, en el día y la hora dispuesta por la Divina Providencia fue a Santes Creus, entró en una celda y se llevó a uno de los dos entre sus negras alas hacia su cementerio, que está en medio de los claustros para que los hermanos vivos, cuando bajaran a rezar o a pasear, piensen en los hermanos difuntos.

El monje que sobrevivió cumplió con lágrimas en los ojos las promesas hechas. Desde el primer día, después del entierro, fue a rezar un responso sobre la tumba de su añorado compañero. Al finalizar el responso, vio salir de la tumba la mano del difunto, que en muestra de agradecimiento lo bendecía.

Al día siguiente el monje volvió al claustro a rezar el responso aún con más fervor, y aún no había acabado que ya salió la mano bendecidora a hacer la señal de la cruz. Y cada día el monje vivo fue a orar por el fraile difunto, y el monje difunto sacando la mano de la sepultura bendecía al amigo que seguía vivo, hasta que este se lo explicó al padre abad.

El padre abad, después de encomendarse a Dios uno y otro día, bajó una noche al claustro, junto con el amigo del difunto y seguidos de toda la comunidad. Rodearon la tumba y cantaron el responsorio devota y solemnemente. Al decir «Requiescat in pace», salió la mano misteriosa y los bendijo como de costumbre. El abad se acercó, la cogió, como para encajarla, y, sin estirarla ni nada, se le quedó entre las manos.

Esta mano fue guardada muchos y muchos años en el relicario del monasterio de Santas Creus. Los que la vieron y tocaron antes del año 1835 decían que era seca y como si fuera una piedra, entera y aun con toda la piel. Después de la exclaustración de 1835, la reliquia fue a parar al convento de monjas de Vallbona, donde se empezó a conocer como la «santa mano».


El Debate






A Cántara da Moura: magia en el corazón de Galicia = Orense

Una joya natural en Ourense con cuevas y cascadas que esconde una historia mitológica

Este mágico lugar situado a tan solo 50 kilómetros de la frontera entre Galicia y Castilla y León es uno de los enclaves perfectos para completar una ruta este otoño, tanto por sus preciosos paisajes como por su leyenda.


La comunidad autónoma de Galicia es uno de los destinos más increíbles de España para hacer una escapada de fin de semana o una excursión de unas horas durante estos meses de otoño. La región al noroeste de la Península Ibérica no solo tiene enclaves maravillosos a orillas del mar como la Costa da Morte, sino que en el interior también se pueden conocer lugares ideales para los amantes de la naturaleza, y muchos de ellos están rodeados de misticismo.


Uno de esos lugares mágicos que encontramos en el interior de Galicia es A Cántara da Moura, un enclave extraordinario en la provincia de Ourense que está a apenas unos kilómetros de la frontera con Castilla y León. Este impresionante lugar está repleto de cascadas, cuevas y leyendas que puedes conocer a través de una fantástica ruta que se disfruta mucho más con los colores otoñales que tiñen la frondosa vegetación que rodea todo el entorno.







sábado, 28 de diciembre de 2024

l Escornau - Extremadura

 

Se trata de un ser enorme y monstruoso de una leyenda procedente de Ahigal, con cuartos traseros de caballo, parte delantera de Jabalí y un enorme único cuerno en la frente. A dicho cuerno conservado en el pueblo se le otorgaban poderes terapéuticos. Según la leyenda, atacaba lo mismo a personas que a ganado del pueblo. Todo lo que trataron de hacer para acabar con él fue infructuoso, ya que su piel era impenetrable. Finalmente la cofradía del Rosario tuvo éxito en su enfrentamiento. Al pretender el escornáu atacar a las mujeres que portaban el estandarte de la Virgen, una fuerza divina lo paralizó al encontrarse frente a él, que, hinchándose como una pelota, reventó. Esta muerte del fiero animal ocurrió a la altura del llamado "Canchu la sangri", que aún, como dicen los informantes, presenta pigmentaciones rojizas que corresponden a la sangre del Escornáu.
El cuerno fue traído hasta Ahigal como recuerdo de aquella tragedia que asoló al pueblo y fue expuesto en la ermita del Cristo.
El asta del escornáu alcanzó categoría de reliquia. Se tomaban raspaduras del cuerno, ya que se suponían sanadoras de la esterilidad femenina principalmente, aunque también se consideraban remediadoras de otros variados males, especialmente de insomnio, estómago, nerviosismo y crecimiento. Incluso los mozos que entraban en quinta guardaban raspaduras en sus bolsillos con el convencimiento de que merced a ese amuleto o talismán lograban números que les libraran del servicio militar.
A finales del siglo XIX un obispo de la diócesis de Coria giró su visita pastoral a Ahigal y observó cómo la gente confiaba más en las virtudes de los polvos del escornáu que en los ruegos al Cristo. Prefiriendo que el pueblo conservara su devoción al crucificado no se le ocurrió otra cosa que la de cortar por lo sano, llevándose el milagroso cuerno. Es precisamente aquí donde se pierde el rastro del asta del fabuloso animal, aunque los ahigaleños siguieron recordando la tradición.

(Wikipedia)

Tombatossals - Castellón

 

Era un gigante bueno que, con ayuda de sus amigos, hizo posible la fundación de Castellón de la Plana.
Por encargo del Rey Barbut reconstruyeron su reino y reconquistaron las islas Columbretes que los bárbaros del Norte le habían arrebatado.

(Filmoteca de Cataluña)

Juana María de los Dolores de León Smith

 


Prodigiosa vida la de Juana María de los Dolores de León Smith (1798-1872), nacida en Badajoz, en el seno de una familia noble (era bisnieta del conquistador Juan Ponce de León), y que acabaría dando nombre a varias ciudades en las actuales Sudáfrica y Canadá.

En el cuarto y sangriento ataque que sufrió su ciudad natal por parte de los británicos y portugueses durante la guerra de la Independencia, en 1812, contra las tropas de Napoleón, De León se quedó huérfana y buscó la protección de un oficial de los invasores, el brigada mayor Harry Smith, quien se casó con ella a los pocos días, en el mismo campamento.

Lo insólito fue su luna de miel, manchada de pólvora y sangre: en vez de marcharse a casa de su nueva familia, decidió acompañar a su marido en el frente de batalla, sufriendo las mismas privaciones y durmiendo en tiendas de campaña, lo que le granjeó la simpatía de las tropas –y, en especial, la del duque de Wellington–, que la llamaban Juanita.

No solo lo hizo en la campaña española, sino que acompañó a su marido en casi todos sus destinos bélicos –entre ellos, Waterloo– o diplomáticos. Harry Smith, primer barón de Aliwal, fue agregado militar y posteriormente gobernador y comandante en jefe de la Colonia del Cabo. Los años de residencia de Juana de León en la zona dejaron bautizada una ciudad, bañada por el río Klip, en la ruta del oro y los diamantes: Ladysmith, actualmente con 225.000 habitantes –y en la que años después debutaría como periodista un joven Winston Churchill, enviado a la guerra de los bóers– así como la Ladysmith de la Columbia británica, en el actual Canadá, bautizada así en honor del asedio de la sudafricana. Otros lugares donde vivieron los Smith fueron París o India.


Calle de Abrazamozas - Córdoba

 

La actual calle de Valdés Leal se llamó Abrazamozas, porque así es como llamaban a los jóvenes que salían de noche buscando aventuras amorosas. Vivía en el barrio uno que, además de los requiebros, solía esconderse en la calleja y sorprender a las damas que paseaban solas, a fin de poder abrazarlas en la oscuridad.
Una noche en que regresaba a casa vio una bella joven que bajaba por la Calle Málaga hacia el Barrio de San Juan. El joven decidió seguirla al tiempo que le dedicaba sus más ingeniosos requiebros. La joven pidió que la dejara tranquila, más el joven continuo su camino, redoblando sus esfuerzos. Ella le rogó nuevamente que no insistiera más, pero el joven, envalentonado, le cortó el paso y prometió dejarla seguir su camino si la abrazaba primero. La joven le miró y cedió, no sin antes advertir al muchacho el peligro que con ello corría. Mas él no atendía a razones: así pues, ella abrió los brazos y él la abrazó; mas en lugar de encontrar un cuerpo esbelto, sintió la frialdad de unos huesos desnudos bajo la túnica. Trató de soltarlo, sin éxito, y horrorizado, cayó desmayado.
A la mañana siguiente, lo encontraron sus amigos durmiendo en la esquina de la calle y el contó lo sucedido... Estos pensando que había sido un mal sueño por los efectos del vino, tuvieron diversión a su costa para un buen tiempo. Sueño o no, el joven lo tomó como una seria advertencia a su mal comportamiento, y nunca más molestó a dama alguna en los oscuros callejones de la ciudad.

Cordobapedia

El Pardalot - Valencia

 

En pleno casco antiguo de Valencia, frente a la Lonja de la Seda, se encuentra la iglesia de los Santos Juanes, coronada por el pardalot. Acerca de la esfera que sostiene el águila acompañante de San Juan Bautista corre una negra leyenda, que Vicente Blasco Ibáñez recogió de boca de los comerciantes en su novela su novela Arroz y Tartana. Habla sobre una época pasada en las que los agricultores aragoneses llegaban a la ciudad en busca de un trabajo como criados para sus hijos más pequeños. Todo era cuestión de suerte, pero si la jornada no se terciaba según lo esperado, ambos solían caminar hasta detenerse frente a la escalinata de la Lonja. «¡Mira qué pájaro! ¡Cómo se menea», decía el padre, quien aseguraba que de un momento a otro el águila soltaría el pardalot. Y cuando el zafio se cansaba de observar la bola que nunca caía, se giraba para comprobar que su progenitor ya cruzaba las puertas de Serranos, engrosando una macabra tradición familiar que coleó durante años en la ciudad.

Las Provincias

miércoles, 25 de diciembre de 2024

La Varona de Castilla - Barahona (Soria)

 

Corrían los primeros años del siglo XII y las coronas de Aragón y de Castilla andaban en litigio. Ambos ejércitos decidieron encontrarse en Barahona. Alfonso I “El Batallador” comandaba las huestes aragonesas, mientras que Urraca hacía lo propio con las castellanas. Los hermanos de María Villanañe guerreaban de parte de Urraca. No teniendo con quien dejarla, llevaban a María con ellos.

Intrépida y decidida, se viste con armadura, pasando por bravo combatiente, acude a la batalla. En el transcurso de la refriega las tropas se dispersan y María queda sola. Ya atardecía y no era buena la visibilidad, pero distinguió la silueta de un guerrero aragonés. El encuentro entre ambos provoca el enfrentamiento. El soldado era bravo, pero María lejos de doblegarse y aún a pesar de haberse quebrado su espada, logró derrotar a su adversario y hacerle prisionero. 

Cara descubierta la sorpresa fue mutua. Para el bravo guerrero, por ser derrotado por una mujer, para María por haber hecho prisionero al mismo rey de Aragón Alfonso I. Fue el propio Alfonso en un acto de humildad, quien reconoció que había luchado como un varón, y con el apelativo se quedó: La Varona

El último celtíbero

 

En el mismo consulado, un crimen atroz fue cometido en la Hispania Citerior por un campesino del pueblo termestino. Al pretor de la provincia, Lucio Pisón, desprevenido a causa de la paz, le salió de improviso al camino, y de un solo golpe lo hirió de muerte; huyendo a uña de caballo. Una vez que alcanzó unos barrancos boscosos abandonó su cabalgadura y metiéndose por lugares quebrados e impracticables eludió a sus perseguidores. Pero su ocultamiento no duró mucho, pues fue cogido su caballo y llevado por las aldeas próximas, y se averiguó a quien pertenecía. 

Cuando fue descubierto y puesto en el tormento para que denunciara a sus cómplices, a grandes voces y en su lengua patria, gritaba que lo interrogaban en vano, que sus compañeros podían venir y quedarse mirando, que nunca sería bastante la fuerza del dolor para sacarle la verdad. 

Cuando al día siguiente lo llevaban de nuevo al interrogatorio, con tal fuerza se libró de sus guardianes y se golpeó la cabeza con una piedra que quedó exánime al instante. 

Desde luego se cree que Pisón fue muerto por emboscada de los termestinos, porque en la recogida de los caudales sustraídos al tesoro público ponía más dureza que la que unos ellos toleraban.

(La traducción del historiador latino Tácito es de J.L: Moralejo, en la ed. De Gredos)

Fuente de Caño Quebrado - Jaén



En la bifurcación de la carretera que sube hasta el Castillo de Santa Catalina, justo cuando encontramos la desviación hacia el Hospital de El Neveral, se encuentra la Fuente de Caño Quebrado, lugar donde se produce el trágico desenlace de esta historia, tan hermosa como desconocida.
Nos cuentan que hace muchos años, Jaén era gobernado por el noble Omar, hombre de grandes virtudes. Omar tenía establecido como lugar de residencia el castillo de la ciudad, desde donde gestionaba los asuntos de su territorio, buscando siempre lo mejor para sus súbditos.
Llegó el joven Omar a la edad de contraer matrimonio, para lo cual se desplazó desde lejanas tierras una hermosa joven, cuyo nombre era Zoraida. Dicen que era mujer de extraordinaria belleza y que estaban muy enamorados el uno del otro. Llegó el día de la boda. El castillo de Jaén se veía completamente iluminado por grandes hogueras, la ciudad entera convertida en un gran festejo, donde no faltaron viandas, bebidas y diversión. Después de la extraordinaria celebración, cuentan que vivieron felices. Omar dedicado al gobierno de la ciudad, Zoraida, volcada en dar toda clase de atenciones a su marido. 
Todo iba como si de un cuento se tratara, hasta que un día, tuvo Omar que abandonar el Castillo, como en otras numerosas ocasiones, para bajar a la ciudad y solventar algunos asuntos propios del cargo que ostentaba. Llegó la noche a Jaén sin que Omar regresara a su Castillo. La hermosa Zoraida esperaba preocupada e inquieta su llegada. Pasaron las horas y Omar no regresaba.  Viendo Zoraida que no llegaba su marido, comenzaron a pasar los peores pensamientos por su mente, razón por la que ordenó a la guardia que iniciara su búsqueda. Desgraciadamente, al poco tiempo encontraron el cuerpo ensangrentado y sin vida del valiente gobernador, muy cerca del Castillo, justo en el lugar donde hoy está la Fuente que conocemos con el nombre de Caño Quebrado.
Muy grande fue la pena que inundó la ciudad. El castillo se vistió del más riguroso luto. Cuentan que la hermosa Zoraida no podía soportar el dolor en su corazón. Una mañana, gris y nublada, encontraron el cuerpo sin vida de la hermosa joven, en el mismo lugar donde hallaron asesinado a su esposo. Justo desde el momento en que se produjo el triste fallecimiento de Zoraida, comenzó a brotar el manantial de agua que hoy conocemos como Fuente de Caño Quebrado. Cuentan las gentes, que ese venero de agua que brota en Caño Quebrado, son las lágrimas de Zoraida por la muerte de su amado.
Hasta nuestros días ha llegado otra leyenda, que nos habla del fantasma de una mora que pasea su pena por las salas del Parador de Turismo, construido justo en el solar que ocupaba el antiguo castillo musulmán. Quizá sea la hermosa Zoraida, buscando todavía, a su joven y amado Omar.

Turjaen

El misterioso cráter de la Bahía de Cádiz

 

A finales de los 80, una fotografía aérea de la Bahía de Cádiz sacó a la luz un gran misterio: un cráter que forma un círculo perfecto de 300 metros de diámetro. 
Sobre él corren todo tipo de leyendas: aguas especialmente turbias, submarinistas desplazados por extrañas corrientes y golpeados por objetos de metal, visiones nocturnas de luces de colores emergiendo del mar... 
Los que han estudiado la zona hablan de un meteorito como la causa más plausible del cráter, aunque los ufólogos apuntan a una base OVNI de origen no necesariamente extraterrestre.

Guía del Ocio

viernes, 20 de diciembre de 2024

La espada De Francisco Pizarro

 

Francisco Pizarro fue un descubridor y explorador español, nació en Trujillo (España) en 1478, y es considerado el conquistador del Imperio Inca. La presencia de los descubridores españoles a partir del siglo XVI en América estuvo continuamente salpicada por continuas deslealtades entre los propios exploradores, eran años donde se pretendía a toda costa alcanzar la gloria de manera individual. Precisamente por ese motivo Pizarro fue traicionado y asesinado a los 63 años de edad por los partidarios de Diego de Almagro “el Mozo”, hijo de un antiguo aliado suyo Diego Almagro. Posteriormente fue enterrado en la catedral de Lima, sobre su muerte sabemos que falleció debido a 20 heridas de espada, según el estudio de los restos realizado en 2007 por el antropólogo forense Edwin Greenwich Centeno.
Respecto a la espada del conquistador español, durante años se le atribuyeron poderes sobrenaturales. Tras la muerte de Francisco Pizarro el arma fue rescatada por su hermano Hernando, quien la trajo a Trujillo en uno de sus viajes, donde fue conservada durante varios siglos. Posteriormente el Marquesado de la Conquista fue custodio de la famosa espada dejándola guardada a buen recaudo. 
Varios siglos más tarde, a comienzos del siglo XIX, un presuntuoso y extravagante aventurero escocés llegó a España junto al ejército británico para hacer frente a Napoleón en la conocida como Guerra de la Independencia. Él era John Downie, un comisario de guerra a las órdenes de John Moore. Cierta noche de 1809, en una de las veladas ofrecidas por Lord Wellington conoció a los VIII Marqueses de la Conquista, Jacinto de Orellana Pizarro y Contreras y su mujer Bárbara de la Plata y Quintana Padilla. Al conversar con ellos tuvo conocimiento de la famosa espada de Pizarro y sacando su lado más seductor consiguió que se la mostrasen. Posteriormente  fueron los mismos marqueses los que le propusieron a Downie que se sirviera de ella, para que dicha arma proporcionase nuevas glorias a la corona.
Unos meses más tarde, con el arma ya en su poder partió hasta Cádiz, donde en junio de 1810 fue nombrado coronel por la Regencia, a su escuadrón lo denominó “Los Leales de Pizarro”. Debido a su buen hacer bélico, Downie fue ascendido a brigadier, solicitó entonces poder ampliar sus huestes, la unidad fue rebautizada en 1812 como “Leal Legión Extremeña”. En agosto de 1812 españoles y británicos se enfrentaron al mariscal Soult en Castilleja de la Cuesta y sus inmediaciones (Sevilla) resultando derrotados los franceses. Posteriormente los persiguieron hasta el sevillano Puente de Triana, allí Downie enarbolando la famosa espada de Pizarro arengó a los suyos contra los franceses, pero la artillería de la batería francesa tiró de su caballo a Downie dejándolo gravemente herido. A pesar de ello aún tuvo fuerzas para arrojar la espada hacia sus hombres para que la pusieran a salvo. Posteriormente un pelotón de la Leal Legión Extremeña lo encontró tirado en el suelo ensangrentado y con todo el rostro desfigurado, había perdido el ojo derecho.
Una vez repuesto del pasado combate, Downie volvió a desempolvar la espada, concretamente en 1822, durante la Guerra Realista que enfrentó a los liberales contra las guerrillas sublevadas partidarias de Fernando VII. En dicha enfrentamiento Francia intervino militarmente con la intención de restablecer el absolutismo de Fernando VII, apoyando así a los realistas. El ejército francés, denominado los Cien Mil Hijos de San Luis, fue encabezado por el duque de Angulema. En esta ocasión, John Downie participó en una facción realista con la intención de rescatar a Fernando VII. Pero a pesar de que el monarca fue liberado, el escocés fue detenido por el general Francisco  Copons y Navia siendo arrestado en el castillo de Santa Catalina en Cádiz, la espada cayó en manos de los liberales. Posteriormente fue liberado de su cautiverio pero sin tiempo para recuperar el arma murió tres años más tarde.
Se tiene constancia que, desde 1823, la espada de Pizarro se encuentra depositada en la Armería Real de Madrid.

Extremadura Misteriosa 

Catalina Suárez, La mujer de Hernán Cortés

 

Catalina Suárez Marcayda, mal llamada Catalina Juárez, (Fecha y lugar desconocido - Coyoacán, 1 de noviembre de 1522) fue una mujer española casada con Hernán Cortés y que murió en circunstancias polémicas. Su muerte sería una de las causas de los juicios de residencia que lo inculparon hacia el final de su vida.
El sitio y fecha de nacimiento de Catalina Suárez se desconoce, pero se tiene registro de su arribo a Santo Domingo con su madre, María Ana de Marcayda, y sus hermanos Juan Suárez de Peralta y Leonor Suárez Marcayda. En 1511 la familia se trasladó a Cuba, donde su padre, Juan Suárez de Peralta "el Viejo" tenía una vasta encomienda.[2]​ Ahí conoció Cortés a Juan Suárez de Peralta "el Mozo" por el que conocería a su hermana Catalina. Antes de zarpar hacia México Cortés se compromete a casarse con ella.
Luego de la Conquista de México y el inicio de la traza de la Ciudad de México, Catalina arribó a la Nueva España en agosto de 1522 con su familia, incluida su abuela.[3]​ Luego de ser alojados en Coatzacoalcos, llegaron por instrucción de Cortés a Coyoacán, a la casa construida recientemente por órdenes del conquistador. En dicha residencia el 1 de noviembre de 1522 ocurrió la muerte de Catalina, a lo que Cortés alegó un problema de asma.
La madre de Catalina y su hermano acusaron penalmente a Hernán Cortés por un presunto homicidio por estrangulamiento el 4 de febrero de 1529, y civilmente le reclamaron sobre ganancias derivados del matrimonio y la devolución de unas joyas.
Según los documentos de dicha demanda, fue Isidro Moreno, auxiliar del mayordomo de la casa, Diego Soto, quien atestiguó la condición previa a la muerte de Catalina.​ En dicha casa había una fiesta, en la que un comentario de Cortés molestó a Catalina, quien prefirió irse a su recámara. Cortés despidió a sus invitados, se fue a su habitación y tres horas más tarde llamó al mozo Soto y a Moreno con gritos y golpeando las cosas a su alrededor ya que su esposa yacía muerta. Una camarera de Catalina habría narrado su malestar porque Cortés cortejaba a otras mujeres y otra habría atestiguado que cuando entró a la recámara, el cuerpo de la fallecida estaba sobre el brazo de Cortés, la cama estaba orinada, tenía marcas en el cuello y una gargantilla deshecha. Otra testigo, María Hernández, que era amiga de Catalina desde que esta vivía en Cuba, atestiguó que el cadáver tenía los ojos abiertos "e tiesos e salidos de fuera, como persona que estaba ahogada".
Ese mismo año, ya con la Audiencia presidida por Nuño de Guzmán, el caso fue incluido en el juicio de residencia al conquistador. La acusación penal fue desechada porque presuntamente causaría desprestigio al imperio español. Pero el juicio administrativo, que reclamaba parte de la herencia de Cortés alegando que había crecido durante los años de matrimonio entre ambos, se prolongó hasta 1599 cuando los herederos de Cortés perdieron en definitiva el juicio y fueron condenados a pagar 42 mil pesos.

Wikipedia

Las Ruinas de Casarás = Comunidad madrileña

 


Las ruinas de Casarás, próximas al camino que lleva al Puerto de la Fuenfría, pertenecían a un antiguo convento de la Orden del Temple. Un tesoro fue escondido por los templarios para salvarlo de la rapiña de sus perseguidores.

Esta leyenda tiene como protagonista al senescal de la Orden, Hugo de Mariñac. Dice así:

"Hugo de Mariñac había recibido la encomienda de esconder los tesoros de la Orden al dictarse la persecución contra ellos, y los trajo a Casarás. Aquí se enamoró de una condesita castellana que venía con la reina del palacio de Valsaín, pero como no podía conseguir su amor, acudió a un mago que en la que llamaban Cueva de Monje, cultivaba extraños ritos que se cerraban con el sacrificio de un joven; y un día de tormenta habiendo conseguido raptar a un muchacho, el templario acudió a la cueva envuelto en su amplia capa para evitar ser reconocido por los leñadores. Cabalgó hacia la Boca del Asno y por el arroyo de las Dos Hermanas, penetró en la falda de Peñalara, deteniéndose en el caótico canchal que se alza en una pradera extraviada. 

El ermitaño esperaba su visita y se dispuso a efectuar sus mágicas ceremonias con las que esperaba conseguir como pago que Mariñac le revelase el secreto del tesoro de la Orden. El senescal prometió revelárselo siempre que ese mismo día y en aquel mismo lugar lograra satisfacer su pasión. Los dos de acuerdo, el brujo empezó sus ritos: encendió una hoguera, hizo sus conjuros, mató al muchacho y ante los atónitos ojos de templario, el joven se puso en pie transformado en la silueta de su amada envuelta en llamas. "Clava tu espada en el corazón de la imagen y la figura de la mujer que amas se hará real ante ti ahora mismo". El templario lo hizo y la condesita, apretándose el pecho con las manos, se materializó en la cueva alejándose del cuerpo del muchacho sacrificado.

El brujo exigió su recompensa."Págame el precio convenido, ¿donde guardáis el tesoro?". "Imbécil, -respondió el templario-¿Creíste alguna vez que iba a decírtelo?". Y golpeó al viejo haciéndole caer al suelo. "Maldito- dijo éste-. Presumí de tu infamia y me precaví. La espada que clavaste a la condesa, la ha matado. Nunca podrá amarte". Y así fue. La joven separó sus manos del pecho, dejando ver una horrible herida por la que la sangre manaba a borbotones y cayó muerta. Mariñac, loco de rabia, mató al hechicero y a galope tendido volvió al convento donde nunca llegó.

Dicen que su alma todavía vaga por las sierras próximas a Casarás y que en los días de tormenta galopa entre los pinos cuidando de que el espíritu del monje mago no pueda acercarse hasta el monasterio y descubrir el escondrijo del tesoro que había sido puesto bajo su custodia y nunca pudo encontrarse.

La Cueva del Monje - Valsaín = Segovia

 


Varias son las versiones que circulan sobre la leyenda de la Cueva del Monje, situada en el bosque de Valsaín (Segovia). En todas ellas el protagonista es un hidalgo cristiano conocido por el nombre de Segura, que vendió su alma al diablo a cambio  de riqueza y poder, en una versión, o a cambio de la eterna juventud, en otra.
Segura  se refugió en la famosa cueva de Guadarrama albergando, seguramente, la esperanza de no ser localizado por su temido acreedor, el Diablo. Pero claro está, el innombrable conocía perfectamente todas las rutas internacionales habidas y por haber, incluida esta tan local en los bosques de Valsaín, y acudió años después a cobrarse su deuda.
 La leyenda  dice que el tal Segura, ya convertido en monje solitario, se encomendó entonces a la Virgen, la cuál  logró convencer al Diablo para que abandonara su propósito. Desde entonces, como no podía ser de otra forma, se dice que por los bosques de la localidad segoviana vaga solitaria el alma del monje y que aún puede oírse en las noches invernales de luna llena su lamento entre los legendarios pinos de este lugar.


Guadarramistas 

Otger Cataló (o Catalon)

 Otger Cataló (o Catalon) es un personaje legendario que con los Nueve Barones de la Fama habría conquistado Cataluña a los sarracenos. Según algunas antiguas teorías, el nombre de Cataluña habría derivado de su apellido. En todo caso, las referencias escritas más antiguas sobre este personaje que han perdurado son del siglo xv, muy posteriores a su época en el s. VIII. La leyenda fue recuperada sobre todo a partir del siglo  XIX con la aparición del catalanismo y por las obras de los autores de la Renaixença catalana Víctor Balaguer, Antoni Ferrer i Codina y Jacinto Verdaguer.

La leyenda se basa en hechos sucedidos en tres generaciones diferentes. Otger coincide en el nombre y en la fecha de defunción con Otger (671-735), Arcomte de Catalanum(710-735), Duque de Aquitania, que murió en la batalla por la reconquista de Roses y fue enterrado en el Monasterio de la isla de Ré.

Wikipedia 




martes, 17 de diciembre de 2024

Los doce leones de Úbeda = Jaén

Los doce leones de Úbeda es la denominación que reciben doce caballeros de la localidad jienense de Úbeda que se distinguieron en un duelo colectivo contra otros doce caballeros moros en el sitio de Algeciras (1344) al servicio del rey de Castilla Alfonso XI

El 23 de marzo de 1344 el rey Alfonso XI pidió voluntarios para un duelo ofrecido por los musulmanes benimerines invasores. Y doce caballeros pertenecientes al concejo de Úbeda decidieron presentarse. Refiere Gonzalo Argote de Molina que sus nombres fueron transmitidos por el bachiller Jorge de Mercado y fueron estos:

El duelo tuvo lugar y vencieron los cristianos. Diego López Dávalos pidió en nombre de todos la merced de que se consignase el hecho en el escudo de armas de la villa, y el rey la concedió (doce leones rampantes y lenguados), pero como murió prematuramente en Gibraltar, no pudo ratificarlo en forma escrita; solo en 1369 lo hizo Enrique II (hijo bastardo de Alfonso XI que sucedió a su hermanastro, el legítimo Pedro I, al que venció y asesinó tras una violenta guerra civil). El 27 de marzo de 1344, a cuatro días de la gesta de los doce, Alfonso XI aceptó la propuesta de paz de los asediados y tomó la plaza de Algeciras pacíficamente tras veinte meses de cerco. Al día siguiente, Domingo de Ramos, entró el monarca a la ciudad y situó sobre su mezquita la Cruz de Cristo.

Los historiadores suelen dar el hecho por cierto, pues, aunque no aparece ni en la Crónica ni en el Poema de Alfonso Onceno, es cierto que los leones pasaron al escudo de Úbeda, la cual, además, se llevó el derecho a ser llamada "muy noble y muy leal ciudad". El que organizaba las operaciones militares era don Íñigo López de Orozco, un militar de Úbeda

Wikipedia 




La sangre del Alcázar - Sevilla

  En Los Reales Alcázares de Sevilla, se encuentra la "Sala de los Azulejos".  Cuenta la leyenda que el Rey Don Pedro I llamado el...